Fotografía gastronómica (IV): perseguir la luz

 

Si hay algo que me fascina de cualquier foto es la luz que baña una estancia, la que ilumina la piel de una persona o la que hace resplandecer las copas de fino cristal que hay sobre una mesa. La luz lo es todo en el arte de la fotografía, así que, si no la aprendemos a controlar, nunca dominaremos nuestra cámara, ni haremos fotos con interés. Llámala luz, iluminación o exposición, pero aprende a usarla.

En «Mis básicos de fotografía para no profesionales» ya hablé de este temazo, pero, si tú no lo pudiste leer en aquel momento, te aconsejo que lo hagas ahora. Si lo llegaste a estudiar, ¡vuelve a repasarlo! En ese post indiqué que la exposición es uno de los pilares sobre los que se sustenta la fotografía y, para concretar más, es la cantidad de luz que recibe el sensor o el material fotosensible de una cámara en un tiempo determinado y que permite la formación de la imagen. En esta descripción se encuentran contenidas la apertura, la velocidad y la sensibilidad ISO, lo que en fotografía llamamos el «triángulo de la exposición». Cuando no controlamos ese triángulo, nuestras fotos quedan sobreexpuestas o subexpuestas, algo que deberíamos evitar.

Repasa el tema sobre la exposición para que puedas entender completa y fácilmente este capítulo de mi serie de «Fotografía gastronómica».

 

En el capítulo X de Mis básicos de fotografía para no profesionales pudimos ver las diferencias entre hacer fotos en el exterior y hacerlas en el interior y cómo cambiaban completamente si nuestra escena era iluminada por luz natural o por luz artificial. Hablamos entonces de la temperatura de la luz, de su calidad y de su direccionalidad. ¿Lo recuerdas? No dejes de repasarlo para que puedas entenderlo todo con mayor facilidad. Pues bien, si ya manejas bien la exposición con tu cámara, sabes lo que debes hacer en pocas o malas condiciones lumínicas, si has hecho que el exposímetro sea tu aliado y si entiendes y diferencias los tipos de luz, entonces es el momento de pasar a lo que realmente nos interesa en este post: la luz en la fotografía gastronómica.

Barquillas de calabacín, con cherries, queso azul y jamón

No importa si tu luz es artificial o entra por la ventana, porque, simplificando, con el balance de blancos ajustado correctamente en la cámara o corregido a posteriori en el revelado y en la edición, podrás trabajar sin mayores problemas. Sin embargo, desde mi personal punto de vista, solo quienes tienen un completo y estupendo equipo fotográfico pueden hacer buenas fotos con solo luz artificial. Poco podrás hacer sin buenos flashes, focos para luz continua, reflectores, difusores, sombrillas, softboxes, pedestales, etc. Como imagino que no es el caso de la mayoría, yo voy a centrarme en la luz natural que, además, es la que yo uso casi en el cien por cien de mis fotografías gastronómicas.

Muchas personas me preguntan qué lugar de la casa es el mejor para hacer las fotos de sus platos. Es una pregunta que yo no puedo responder en general, porque todo depende del lugar del mundo en el que vives, de tu casa y su orientación, de sus ventanas y, sobre todo, de qué estás dispuesto a hacer para que tus fotos queden bonitas. No es lo mismo que vivas en Londres, donde la luz no suele abundar a que residas en Puerto del Rosario, Fuerteventura, donde hay unos preciosos cielos azules todo el año. No es igual que tu casa esté orientada al oeste que al sur, caso este último en el que gozarás de muchas más horas de luz natural (y calor). Tampoco es recomendable que quieras hacer todas las fotos en el mismo sitio, a cualquier hora del día, sin importar la climatología y con el mismo ángulo e idéntica composición. La fotografía exige un esfuerzo y si no estamos dispuestos a poner de nuestra parte, tampoco podremos exigir que nuestras fotos sean tan lindas como las de aquel que sí pone empeño en adaptarse. Obremos con sentido común y sensatez. Las cámaras no disparan solas ni hacen milagros. O pones de tu parte o deberás conformarte con tus resultados. En cualquier caso, más adelante hablaremos de cómo hacernos un pequeño miniestudio en casa y podremos centrarnos en la búsqueda del lugar idóneo, qué se necesita, etc.

Muslos de pollo marinados con yogurt y especias

⇒ Analicemos ahora de dónde debe provenir la luz que ilumine nuestra escena gastronómica para lucir esplendorosa:

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La luz que proviene de frente puede funcionar muy bien en retratos, pues mejora la imagen de la piel y alisa los rasgos. Sin embargo, hace lo mismo con los alimentos, robándoles textura, pespectiva y aplanando el conjunto. Salvo contadas excepciones, no es una luz idónea para fotografiar nuestros platos.

Vasitos de chocolate y caramelo

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Es la más común en fotografía gastronómica, porque realza los colores y las texturas son muy naturales. Dado que la luz incide en un lado de nuestra escena, puede que el otro lado quede en sombras más o menos marcadas. Si queremos que no haya un contraste de luz y sombras muy marcado, podemos usar un reflector. Lo colocaremos de modo que, cuando la luz que entra por la ventana incida en él, rebote e ilumine a nuestro gusto el lado de nuestra escena que quedaba en sombras. Para eso, basta mover el reflector y observar los cambios lumínicos.

Tataki de bonito listado canario

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Desde siempre se nos ha dicho que es la peor luz, pero la fotografía de los últimos años ha demostrado que esto no es cierto. Los contraluces pueden ser preciosas herramientas para provocar sentimientos y, en la fotografía gastronómica, no podía ser menos. La luz trasera hace que nuestra escena brille, aumenta los volúmenes y realza las texturas. Sin embargo, hay que tener cuidado para que el fondo de nuestra foto no aparezca «quemado», sobreexpuesto o con «luces altas». ¿Cómo resolvemos este problema? Intentando hacer la foto con un ángulo ligeramente picado o incluso con un bloqueo de la luz, para lo que bastará situar detrás de nuestra escena y a la misma altura un fondo negro (por ejemplo, una cartulina negra). De esta manera, evitamos el exceso de luz en la parte trasera de nuestra escena. Simple, pero funciona.

También podemos tener otro problemilla y es el de que observemos que a nuestra escena le falte luz por delante y por los lados. Esto se salva con dos reflectores colocados en los laterales de dicha escena, más juntos por delante y abriéndose hacia atrás, de modo que refracten la luz tanto hacia la parte frontal como hacia los lados.

Creo que la luz trasera va muy bien en las bebidas, en fotos de pasta y arroces y en todas aquellas escenas en las que desees resaltar el volumen de los alimentos.

Pollo Kung Pao

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Es muy poco usual iluminar nuestras escenas gastronómicas con luz cenital, es decir, que llegue directamente desde arriba. Imagina una claraboya sobre una preciosa mesa de madera, un tanto desvencijada, y en la que alguien esté trabajando una masa de pan… Piensa en cómo sería esa luz incidiendo en esa evocadora situación. A mí me encantaría, pero lo cierto es que creo que con luz natural sería muy difícil lograrla. Esta escena sería completamente factible con iluminación artificial continua.

 

Por último, decirte que la práctica lo es todo en fotografía. Practica, practica, practica.

No quemes tu repertorio de fotos haciéndolas siempre con la misma orientación lumínica. Experimenta, practica, cambia tu modus operandi y sal de tu zona cómoda. Quizás te soprendas.

 

¡Hasta la próxima entrada!

 

4 Comentarios

  1. OAyuso

    Lo de «cómo hacer un miniestudio» me lo apunto. Yo pongo la comida en el mismo sitio porque mi gato Huck mete el morro en el plato a la primera ocasión. Y, cuando lo he sacado fuera, el pobre se pone tan nervioso que me da tantísima pena… Pero si tengo un miniestudio en el cuarto o es móvil y lo puedo sacar a la terraza y hacer las fotos allí, todo sería más fácil en mi vida… 🙂

    Me encantan tus posts!.

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    • Laube Leal

      Olga, me encanta que te encanten mis posts. Acepto sugerencias o peticiones de contenido, porque, aunque tengo listas interminables de cuestiones sobre las que hablar, me gusta dar preferencia a aquellas que mis lectores prefieren o necesitan. Lo del tema del miniestudio lo tengo en mente desde hace tiempo. A mí me habría encantado que alguien me lo explicase detalladamente y eso quiero hacer yo.

      ¡Gracias por tu amabilidad y compartir tus dudas!

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  2. Yaya

    Hola buenos días:
    Me encanta ver y leer todo lo que explicas, estoy segura de que me servirá de ayuda.
    Estoy recopilando y escribiendo las recetas de la familia para regalárselas a mis hijos y nietos, me gustaría añadir fotos, pero soy muy mala fotógrafa, no tengo cámara, solo la del movil, me puedes dar algún consejo de como hacerlo?. La verdad es que no se como empezar.
    Muchas gracias un saludo.

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    • Laube Leal

      Hola Yaya:

      ¿Has podido leer el resto de los posts de fotografía gastronómica? Búscalos y léelos con calma, Tendrás todos los consejos que necesitas para mejorar tus fotos de manera significativa. Aplica los tips que a ti te vengan bien y, si tienes dudas, aquí estoy para ayudarte a resolverlas.

      Por cierto, la cámara del móvil puede ser perfecta para fotografía de comida, así que… ¡Adelante!

      Un besito

      Responder

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