Pudding de chocolate y café, para amantes de sabores intensos

 

Vaya, vaya… ¡Dos recetas de chocolate casi seguidas! Debe ser el frío que me vuelve golosa o, algo mucho más simple, como que surgió espontáneamente y me han entrado muchas ganas de compartir este pudding de chocolate y café con todos ustedes. Lo cierto es que así es. Algo no salió exactamente como tenía previsto y tuve que improvisar algo para remediarlo. Te cuento.

Tenía antojo de un bizcocho normalito, de los de toda la vida (PINCHA AQUÍ para ver la receta). Un queque, que llamamos por aquí, de limón y consistente, hecho en un molde para cake. Pero me equivoqué en las cantidades e hice una masa como para un bizcocho enorme. Ya tenía el molde de cake engrasado y enharinado y… Pero, ¿cuánta masa he hecho?, me dije a mí misma. Había rellenado casi los 3/4 del volumen del molde para cake y aún me sobraba la mitad de la masa. Caí en la cuenta de que había trabajado con las cantidades habituales que uso para esos bizcochos enormes que solemos llevar a celebraciones o a casa de los amigos. Es lo que pasa cuando una tiene la cabeza en otra parte. ¿Y ahora qué hago?, me pregunté. Rápidamente engrasé y enhariné otro molde para cake y lo rellené igual que el otro: casi en sus 3/4 partes. El resultado: dos hermosos cakes sencillos, con un ligero saborcito a limón y una deliciosa corteza. Los que más me gustan. Nos merendaríamos uno en un par de días, sí; pero, ¿qué iba a hacer con el otro? Ahora lo verás.

 

¿Se entiende lo que se ve…? Espero que sí, porque no tiene excesiva ciencia y tengo que decirte que es una golosina maravillosa. Gracias a un despiste, surgió algo nuevo para mí que será un dulce recurrible en casa. Está claro que no hay mal que por bien no venga (ojo, no siempre). Los errores, a veces, traen cosas buenas. ¿Te ha pasado alguna vez algo similar en la cocina? ¿Cómo lo has solventado? A mí se me ha ocurrido hacer muchas más cosas en esta misma línea, así que no te extrañes si vuelves en unas semanas y ves alguna receta que tenga cierto toque accidental.

Lo he llamado pudding porque tiene una similitud con la forma que tienen los ingleses de hacer sus puddings; es decir, que es algo así como un dulce formado por trozos de bizcocho o pan, normalmente duro, sumergidos en leche, huevo, azúcar, frutos secos… Como mi queque ya llevaba bastantes huevos y azúcar, eliminé estos componentes. ¿Y entonces…? Leche, nata más bien baja en grasa que tenía en la despensa, chocolate con mucha proporción de cacao y sin azúcar y cacao en polvo. Verás qué fácil y qué riquísimo. No, no olvido un ingrediente estrella: el café. Esto fue un extra porque, así como el chocolate y la naranja me encantan juntos, la combinación chocolate y café me fascina.

Delicioso pudding de chocolate negro y café, para amantes de sabores intensos

Pudding de chocolate y café

 

[icon_list_item icon=’fa-long-arrow-right’ icon_type=’transparent’ icon_color=» icon_top_gradient_background_color=» icon_border_color=’undefined’ title=» title_color=» title_size=»] INGREDIENTES:

  • un bizcocho/queque de, al menos, el día anterior (yo lo dejé «reposar» dos días)
  • 500 ml de nata baja en grasa
  • 300 ml de leche de cabra (usa la leche que tengas o prefieras)
  • 280 de chocolate con alto porcentaje de cacao y sin azúcar
  • 2 cucharadas muy colmadas de café soluble
  • cacao en polvo (ecológico y sin azúcar)

 

[icon_list_item icon=’fa-long-arrow-right’ icon_type=’transparent’ icon_color=» icon_top_gradient_background_color=» icon_border_color=’undefined’ title=» title_color=» title_size=»] ELABORACIÓN:

1º) Calentar la nata junto con la leche y el café soluble. Cuando esté a punto de hervir, retirarla del fuego y añadir el chocolate en trozos. Dejar que se funda y, luego, mezclar bien.

2º) Cortar el bizcocho en rodajas y distribuirlas en una fuente redonda para hornear.

3º) Verter la crema de chocolate fundido y café por encima de las rodajas de bizcocho, cuidando de repartirla bien. Dejar que repose 3-4 minutos.

4º) Introducir la fuente en el horno precalentado a 180ºC. Hornear durante 18-20 minutos o hasta que veamos que toda la crema ha sido absorbida por el bizcocho y está todo compacto.

5º) Sacar del horno y dejar enfriar antes de espolvorear con el cacao en polvo.

 

A tener en cuenta:

 

  • Sentirás la tentación de añadir huevos a la mezcla con la leche y la nata. No lo hagas porque no hace falta. Espesará al ser absorbida por el bizcocho. No es necesario cargar con más huevos algo que ya lo lleva.

 

  • Es delicioso tibio, pero, al día siguiente, si logras que te quede algo, está para morirse de gusto. Un pudding tan jugoso y con ese maravilloso sabor profundo a chocolate y café merece ocupar un puesto de honor en la vitrina de cualquier amante de los sabores dulces adultos.

 

  • La próxima vez pondré bastante más café, solo por pura novelería… ¡Ahora lo llaman así!

 

  • No tenía avellanas en la despensa, pero intuyo que darían mucho juego en este pecado de chocolate y café.

 

 

8 Comentarios

  1. Ana

    Me encanta Laura, una buena receta de aprovechamiento has conseguido! A mi también me encanta la combinación chocolate y café!
    Besos

    Responder
    • Laube Leal

      Es una combinación muy equilibrada en sabores, Ana. Y creo que se puede hacer hasta con magdalenas. 😉
      Como siempre, gracias por pasarte.

      Responder
  2. Esther Lidia Rodriguez Deniz

    ¡Qué delicia!, ya de por sí los pudding me chiflan y no tenía ninguna receta con chocolate, así que va directa la receta a la carpeta de «urgente». Gracias por compartir tus recetas y tus conocimientos. Saludos.

    Responder
    • Laube Leal

      Gracias a ti, Esther. Si te animas a incorporar un pudding con chocolate, avísame.
      Besitos

      Responder
  3. cristina

    que pintaza tiene esto¡¡¡ debe de estar para chuparse los dedos.
    besos crisylaura.

    Responder
    • Laube Leal

      Está buenísimo, chicas y lo mejor es que se puede hacer con bizcocho, magdalenas, brioches, croissants, etc.
      Gracias por pasar y comentar.

      Responder
  4. Carmen López

    Me encanta esta forma de aprovechar un bizcocho, aunque en casa tengo que hacerlos y guardarlos si no quiero que se lo coman. Me apunto la receta

    Besos

    Responder
    • Laube Leal

      Carmen, en casa somos dos y yo solo como un trocito el primer día, así que imagina quién se come lo demás, aunque por eso dura algo más. 😉
      Besitos

      Responder

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