Por qué deberíamos escribir bien

Todos hablamos cada día y, aunque no todos escribimos con la misma asiduidad, también lo hacemos. Hablar y escribir son dos caras de la misma moneda, la de la comunicación; pero no son la misma cosa y tampoco tienen siempre el mismo objetivo.

Mientras el habla es una manifestación humana natural, la escritura es una forma de comunicación artificial, creada para cumplir una misión más permanente que la primera. En este sentido, cuando escribimos perseguimos siempre una finalidad que va más allá de nosotros mismos, pues pretendemos informar sobre algo a alguien que no se encuentra con nosotros en cuanto a tiempo o lugar y, además, deseamos que el mensaje se conserve. Es evidente que el carácter perdurable de la escritura frente al habla ya no se sostiene en nuestra sociedad tecnológica, pues los vídeos han logrado esa misma finalidad.

 

 

Entonces, ¿por qué esforzarnos en escribir bien cuando podemos hablar?

Es una realidad que vivimos en un mundo donde la tecnología ha transformado todas las estructuras sociales, económicas, profesionales y educacionales y la de la comunicación no iba a quedar atrás. El mundo del vídeo está desplazando la consideración de la escritura como un bien preciado. De hecho, la mayoría de nosotros cree que escribe bien y con eso le basta. Pero, ¿realmente es suficiente?

Por un lado y desde mi punto de vista, cometemos un error de base cuando creemos que, con hablar o grabar un vídeo hablando, estamos asegurándonos una comunicación eficaz y la verdad es que, hablando, somos más inexactos y damos lugar a muchas más confusiones que cuando escribimos y revisamos lo escrito. Hablando en plata: la pifiamos mucho más cuando hablamos, porque no tenemos tanto cuidado.

Por otro lado, nuestra manera de expresarnos por escrito es nuestra mejor carta de presentación, especialmente en el ámbito profesional, cuando la mayor parte de las veces debemos comunicarnos por escrito. Por poner un ejemplo, si buscamos trabajo, deberemos preparar un currículo y enviarlo a una empresa. Aunque haya ocasiones en que nos pidan una intervención oral, incluso un vídeo narrando nuestras cualificaciones y experiencia, hay que redactar un curriculum vitae y tenemos que enviarlo por correo electrónico. ¿Pediremos a un experto que nos redacte algo tan básico y habitual en nuestras vidas?

En mi opinión, una buena redacción habla sobre cómo somos. Nos muestra como personas formadas, cualificadas para aquello a lo que optemos y con más posibilidades de gestionar los asuntos de terceros que quienes no se expresan bien por escrito. Escribir nos da ventajas sobre otras personas, profesionales competidores que se dedican a lo mismo que nosotros.

 

La pifiamos mucho más cuando hablamos, porque no tenemos tanto cuidado.

Una escritura correcta nos da ventajas

Según mi experiencia personal, escribiendo con corrección se nos abren muchas puertas:

  • Nos ayuda a ordenar nuestros pensamientos y, a la larga, pensamos mejor y escribimos con más frecuencia y más rápido.
  • Escribir bien y de manera fluida nos hace ganar seguridad en nosotros mismos, en nuestras posibilidades. Es una consecuencia directa de la sistematización de nuestros pensamientos.
  • Somos un buen ejemplo para otras personas.
  • Los lectores nos respetan más porque perciben que es recíproco.
  • Es más evidente nuestra cualificación y profesionalidad.
  • Disponemos de más opciones a nivel laboral.

 

¿Quieres mejorar tu manera de escribir?

Escribir te ayudará a tener un pensamiento más organizado a la par que es la mejor carta de presentación personal y profesional. 

La escritura como expresión de emociones y sentimientos

Una de las cualidades que más me apasionan de la escritura es que nos ayuda a identificar y a describir nuestros sentimientos y a explorar muchas emociones, algo muy vinculado a la escritura creativa y a la literatura.

A mi entender, hacemos más corpóreo todo aquello que logramos describir con palabras: lo que nos rodea, lo que sentimos, lo que nos disgusta y lo que nos emociona. Si además escribimos esos vocablos, los podemos percibir de manera física, lo que ayuda a nuestro cerebro a gestionarlos mejor. Las palabras escritas se transforman en imágenes reales y estas pueden ayudarnos en nuestros procesos intelectuales y emocionales de una manera mucho más dinámica y sencilla. Es, por así decirlo, una terapia muy efectiva.

 

Las palabras escritas se transforman en imágenes reales y estas pueden ayudarnos en nuestro procesos intelectuales y emocionales… 

 

Para concluir, quiero añadir que nadie aprende a escribir con corrección de un día para otro; que, como todo en la vida, conlleva un esfuerzo que se va haciendo mucho más liviano a medida que practicamos más. Escribir no debería ser una carga para ningún ser humano, no solo porque la escritura nos concede ventajas profesionales y personales, sino porque nos abre puertas y ventanas a mundos más sutiles, donde no solo existen el blanco y el negro, sino una variedad infinita de tonalidades. Escribir bien nos ayuda a pensar más y mejor, nos facilita la organización del pensamiento intelectual y nos ayuda a gestionar nuestras emociones al lograr identificarlas y comprenderlas mejor. 

Escribe a diario. Revolucionarás tu vida y, de paso, el mundo.

 

4 Comentarios

  1. Manolo Santana

    Mucha razón, Laura.
    Cuando he tenido que explicar algo a alguien a distancia, he preferido hacerlo por escrito más que por teléfono, porque puedo estructurar el contenido de lo que quiero comunicar mucho mejor. Y expresarme mejor.

    También es cierto que las prisas de hoy en día me han llevado muchas veces a enviar mensajes de audio por Telegram o Whatsapp.
    Y en esos caso me comunico peor, es cierto.

    Tengo pendiente escribir de nuevo en mi blog y, ya de paso, practicar.

    Responder
    • Laube Leal

      Creo que a ti te pasa como a mí. Cuando explicamos algo, sentimos que somos mucho más ordenados en la argumentación y la transmitimos mejor. Lo que sentimos no es pura imaginación. Realmente es así. Todo lo explicado se fija más en el cerebro cuando se lee/se ve y es mucho más evidente en las personas con retentiva visual. Yo soy una y tengo la impresión que tú también lo eres.

      Lo de los mensajes de audio, los entiendo en algunos casos. Por ejemplo, uno tiene que decir algo urgentemente y no tiene tiempo o no puede escribir. En estos casos, los entiendo. Sin embargo, la mayoría de la gente que envía audios solo piensa en su comodidad y no en la de la persona que lo recibe. En mi caso, tardo más escuchando un audio que leyendo lo que la persona tenía que decirme. Es más, hay personas que envían audios por qué no son capaces de resumir su pensamiento y sintetizarlo en un par de líneas. Necesita dar muchas vueltas diciendo lo mismo y consumiendo mucho tiempo de aquel que tendría que leer el mensaje. Esto daría para una charla con café, Manolo.

      Esperando estoy tus artículos.

      ¡Un beso!

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  2. Mina Ortiz

    Yo lo intento, Laura.

    Dicen que la persona que lee mucho, se sabe expresar bien escribiendo y, no es mi caso. Sí, leo mucho, pero me quedo muy corta cuando quiero decir algo por escrito.

    ¿Habrá que escribir todos los días para ejercitar esa afluencia de palabras? Me interesa todo lo que me puedas enseñar, Laura.

    Muackssss

    Responder
    • Laube Leal

      Mina, no siempre leer tiene como consecuencia escribir correctamente y/o hacerlo con fluidez. Yo creo que tú no te refieres a escribir de manera correcta, ¿verdad? Creo que lo que quieres decir es que, aunque lees bastante, a la hora de escribir no te surgen las palabras de manera fluida y automática. ¿Es esto? Si es a esto a lo que te refieres, te diré que se puede mejorar con la práctica, pero que requiere, en parte, una capacidad artística. Así como alguien puede aprender a dibujar mejor de lo que lo hace, supongo que eres consciente de que se debe tener una aptitud artística para ello. Lo mismo pasa con la escritura.

      Es un tema largo, porque tiene muchas vías. Lo que te puedo indicar es que se puede aprender a escribir con corrección; incluso a hacerlo con cierta fluidez. Dedicarse a escribir libros es harina de otro costal, porque requiere muchísimas cosas, como, por ejemplo, los conocimientos sobre el contenido. Con un café, te doy una charla a este respecto.

      Besitos.

      Responder

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