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Fotografía gastronómica: paso a paso para hacer una foto de alimentos

Fotografía gastronómica (XIII): paso a paso de la toma de una foto de alimentos

En este nuevo capítulo sobre fotografía gastronómica, hablaremos del proceso que debemos seguir para obtener la foto que queremos. Es decir, describiré el paso a paso desde que pensamos la imagen hasta que la observamos completamente acabada en la pantalla de nuestro ordenador. ¡O impresa!

Paso a paso desde que pensamos la imagen hasta que la observamos completamente acabada en la pantalla de nuestro ordenador.

Este proceso fotográfico, en apariencia fundamental, no lo es para la mayoría de los fotógrafos aficionados e incluso, en algunos casos, profesionales. Las prisas y el disparar a diestro y siniestro parecen primar frente al análisis de qué queremos fotografiar. Apretar el disparador de la cámara o clicar sobre el del móvil es muy fácil y las fotos digitales, además, muy baratas. Si tuviésemos que revelarlas, como sucedía antes con las cámaras analógicas, otro gallo cantaría. Pero no queremos volver atrás. Estamos muy contentos con la fotografía digital y vamos a intentar crear un método/proceso para hacer una foto de la temática que sea y, siempre, con cabeza. ¿Te unes?

Método/proceso para hacer una foto

Vamos a ver todo este proceso, paso a paso, analizándolo. Ahora puede parecerte un rollazo, pero esto se interioriza y, a medio plazo, no hará falta que te concentres demasiado, solo que sigas la lógica de la captura de una foto bien hecha.

1º) PIENSA

Salvo en esos casos en los que tenemos la cámara en la mano (o el móvil) y vemos algo que está sucediendo y que no podemos dejar escapar sin fotografiar, en la mayoría de las fotografías serias, se exige un pensamiento por nuestra parte. Reflexionar y ver en nuestra mente exactamente lo que queremos que se convierta en foto es un ejercicio que nadie puede hacer por nosotros y es lo que distinguirá nuestra foto de la de cualquier otro.

En el caso de la fotografía gastronómica es, además, imprescindible que nos centremos y pensemos bien en qué foto queremos hacer según el alimento o comida que tengamos delante. Un plato tradicional servido en una vajilla tradicional se entiende mucho mejor con una foto que integre un estilo más hogareño e incluso rústico, mientras que una de una receta sofisticada o de cocina molecular quizás se vea mejor en un estilo fotográfico más limpio y minimalista.

Por todo lo dicho, piensa qué es lo que quieres plasmar en tu foto, determina la escena gastronómica y, sobre todo, fija tu ojo en cuál será el punto de interés. Puede que en tu fotografía quieras que se observe una hermosa mesa preciosista llena de manjares, pero tú ya debes saber cuál de todos esos alimentos u objetos de menaje será el elemento central de la instantánea. Quizás prefieres un simple plato con unas rodajas de pescado que esté sobre una superficie clara. Sea lo que sea que quieras mostrar, esta decisión acordada en este momento inicial te facilitará el resto del proceso y, además, cumplirá con el objetivo fundamental de este arte, que es contar una historia.

2º) COMPÓN, ENCUADRA, ENFOCA

Si ya tienes claro qué quieres fotografiar y has creado una elaborada escena gastronómica o, quizás, una muy sencilla y minimalista, tendrás que moverte alrededor de ella y tomar posición. Colócate de manera cómoda. Busca que tu cuerpo esté equilibrado, con apoyo para evitar trepidaciones de la cámara y que tu foto salga movida o poco nítida. Haz la composición de tu escena mirando por el visor o la pantalla, encuadra dejando dentro todos los elementos que quieres que aparezcan en ella y fuera los que no sirven a tu historia. Si tu objetivo es tipo zoom (varias focales), gíralo hasta encajar en la pantalla o visor la porción de realidad que quieres capturar. Seguidamente, enfoca aquel alimento u objeto (punto de interés) que decidiste en el primer paso.

Fotografía gastronómica (XIII): paso a paso de la toma de una foto
Con un móvil también se puede componer una bonita escena gastronómica. Es cuestión de saber qué se quiere reflejar y buscar el mejor ángulo para ello.

3º) HAZ LOS AJUSTES OPORTUNOS

Normalmente partiremos de tener ajustado el dial de nuestra cámara reflex o mirrorless en el modo manual o en los modos de prioridad, lo que también nos vale para semicompactas y para algunas compactas. Si fotografías con una cámara sin este modo o desde un móvil, también puedes realizar tus ajustes, aquellos que ya tendrías que saber que puedes hacer (por eso es tan importante conocer tu cámara o tu móvil y leer el manual de instrucciones).

Adecúa los ajustes de apertura, ISO y velocidad a la escena que pretendes fotografiar (recuerda el triángulo de la exposición). En este punto, conozco a compañeros que ajustan primero el ISO y la velocidad, pero yo siempre ajusto primero la apertura y, según la exposición que vea en la pantalla o en el visor, modifico a más o a menos el ISO y muevo la rueda para ganar en velocidad. Recuerda que una velocidad lenta es mala amiga de una foto nítida, así que, si tienes que subir un poco el ISO para ganar exposición, hazlo. O mejor aún, si tienes un trípode a mano, no subas el ISO y así no habrá problema aunque uses una velocidad lenta en el disparo.

Recuerda que una velocidad lenta es mala amiga de una foto nítida. ¡Salvo que uses un trípode! Te lo recomiendo.

Lo fundamental es que todos los ajustes de tu cámara o móvil lleven a que en la pantalla o en el visor se perciba que la imagen es la que tú quieres atrapar en forma de foto. Una foto bien expuesta y nítida ya ha ganado muchos puntos, por eso es tan importante que te hagas muy amigo de tu exposímetro. Yo conozco bien al mío y sé que a veces puedo darle cierto margen en una dirección u otra, según sea el resultado que quiero lograr. Esto solo se consigue practicando y sin miedo a equivocarte. Cuando te sale mal, detecta por qué y rectifica. Esta es la única receta.

En un móvil o en una cámara compacta, los ajustes podrían ser determinar si es un paisaje, si quieres que detecte caras, la sonrisa, si quieres enfocar el cielo o a una persona tocando la zona de la pantalla… El ajuste a macro y los colores son ajustes que están disponibles en todos estos dispositivos. Insisto en que es fundamental que conozcas a fondo tu móvil o tu cámara y no temer a hacer muchas fotos hasta tener controladas todas sus posibilidades.

4º) DISPARA UNA FOTO (de prueba)

Una vez hayas seguido los pasos previos, si tu cuerpo está bien equilibrado, toma aire, resérvalo en tus pulmones y dispara. Acompasar la respiración con el disparo ayuda mucho a lograr fotos más nítidas. Seguidamente, observa la foto que has hecho en la pantalla de tu cámara o móvil. Detecta si hay sobreexposición o subexposición, si está nítida, si la escena está bien compuesta y se ve claramente el punto de interés; si no le has cortado una oreja al sujeto que fotografiabas o si lograste pillar al pájaro en pleno vuelo… Si algo no te convence, vuelve al punto segundo y comienza.

No te conformes con una foto. Buscas diversos encuadres, modifica la distancia focal, cambia la apertura… ¡Practica y disfruta!

Fotografía gastronómica (XIII): paso a paso para hacer una foto de alimentos
No es necesario tener un equipo caro para poder hacer fotos de comida en casa. Basta unos tableros y/o cartulinas y una entrada de luz natural, como una ventana. Lo más importante es la imaginación, pues con ella podemos pensar qué queremos contar y mostrar. Luego, un ratito para colocar nuestra escena gastronómica, ajustar nuestra cámara o nuestro móvil según lo que hayamos pensado y hacer varias fotos, revisarlas para ver si es lo que queríamos y, como colofón, procesar y editar nuestra foto para que se adapte a nuestra historia. ¡Todos podemos hacerlo!

5º) POST-PROCESADO: revelado y edición

Si fotografías es raw, supongo que dispones de un programa de revelado (Photoshop, Lightroom o los propios de la marca de tu cámara, por ejemplo). Un archivo raw está en “crudo”, por lo que es simplemente un archivo digital visual muy soso, muy plano y sin demasiado interés. Revélala en tu programa preferido y/o edita, corrigiendo contraste, exposición, color, nitidez o lo que haga falta. A veces no hace falta mucho y a veces hace falta más. Una vez la tengas y te guste, cuando sea lo que tú querías que fuera, revela o convierte tu foto a jpeg, para que puedas usarla. Recuerda que un archivo raw no es una foto en sentido práctico y, en consecuencia, no se puede usar, ni compartir en redes sociales, ni llevar a imprimir en papel.

Si fotografías directamente en jpeg, no tendrás que revelar, pero tampoco podrás editar a pleno rendimiento. Sí podrás rectificar y manipular, aunque no con tantas posibilidades como si lo hicieras sobre un raw. No digo que tengas que fotografiar en raw y que tengas que disponer de programa de gran calado como Photoshop o Lightroom. No es eso. Mi opinión es que estas opciones son necesarias si uno se dedica a la fotografía o está muy interesado en avanzar ella. Si simplemente quieres hacer fotos bonitas e irresistibles de tus platos para subir a tu blog, no es una obligación, ni una necesidad todo lo anterior. No obstante, sé estricto con el resto de los parámetros.

El post-procesado de una foto consiste en revelarla, editarla, corregirla y/o manipularla. Desde que la pasamos a nuestro ordenador en un formato “x” hasta que la llevamos a imprimir. Es un proceso complejo, con terminología y método distintos si, además, empleas Photoshop o Lightroom, del que no voy a hablar en este post. Si el tema interesa, quizás lo haga un poco más adelante. Lo que sí voy a decir es que una foto en formato raw debe revelarse (es decir, pasarse a un formato que pueda usarse, como el jpeg), pero no siempre tiene que editarse en alguna medida o corregirse, aunque, en mi opinión, una foto a la que no se le saca todo su jugo visual siempre quedará muy plana y algo insulsa. Sin embargo, este tema depende de cada uno.

Hasta el próximo capítulo.

2 Comments
  • Palmira
    Posted at 17:44h, 24 junio Responder

    Muchas gracias por todos estos consejos. Hace unos años hice una clase cuando vivíamos en Italia y el fotógrafo insistió muuuucho en que la foto tenía que estar bien pensada y disparada para que después de editarla esté genial… Decía que un mal enfoque por mucho que hagas photoshop…
    Yo seguiré practicando y practicando que la nueva cámara (ya tiene casi un año) todavía no la tengo bien aprendida y hay días tiro de la vieja jajaja
    Besos y feliz semana.
    Palmira

    • Laube Leal
      Posted at 13:00h, 02 julio Responder

      Si piensas bastante la foto que quieres y cómo la quieres, es muy raro que te quede mal, al menos cuando tienes una cierta práctica. Por eso es tan esencial pensarla y analizarla una vez hecha, viendo por qué no ha salido algo bien. Es la única manera de corregir y enmendar completamente los errores.

      Cierto lo que decía tu profe: una foto mal enfocada no vale para nada, salvo raras excepciones (que suelen ser churros). El enfoque es lo que tú quieres transmitir. Si no lo haces bien, es que no tenías claro lo que querías mostrar.

      Cuando tengas dudas, pregunta. Si puedo ayudarte, aquí estaré.

      Un besito, Palmira.

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