Mermelada de albaricoque con vainilla y lima para hacer que tus desayunos sean maravillosos

 

El desayuno perfecto de un día cualquiera de la semana podría estar constituido por un vasito de zumo natural, un café cortito y potente y una rebanada gruesa de pan tostado untada con una fina capa de mantequilla y un poco de mermelada de albaricoque. ¿O no…? ¿Cuál es tu desayuno de diario favorito? ¿Eres de dulce o de salado? Yo prefiero todo lo salado para desayunar. De hecho, el único sabor dulce que tolero, e incluso me encanta, es un poquito de mermelada sobre algo de pan. Evidentemente, si la mermelada es casera, todo apunta a que será un día perfecto.

Albaricoques para una mermelada

¿Has leído mi pequeño relato sobre estos albaricoques…? Pincha aquí y no te lo pierdas.

 

Tengo la fortuna de poder disponer de fruta completamente ecológica de la finca de mis padres. Fruta de temporada, de la que a veces es feúcha, más pequeña de lo normal o tamaño gigante, con algún picotazo de un pájaro o alguna deformidad… Es decir, fruta de la buena, de la que no podrás encontrar en ningún supermercado o gran superficie. Es cierto que a veces puede parecer un engorro, porque cuando esa fruta madura, lo hace a las bravas y no puede esperar a que tengas un buen día o te encaje en la agenda. Hay que cogerla y hay que comerla. ¡O hacer mermelada! Eso fue lo que hice con un montonazo de kilogramos de albaricoques maduritos que gritaban a los cuatro vientos: ¡cómeme, cómeme…!

No quiero llevarte a engaños: mis conservas de mermeladas no suelen obedecer a esa consigna de 50% fruta, 50% azúcar. Primero, porque no me gustan las mermeladas excesivamente dulces, sino aquellas en las que destaca el sabor de la propia fruta. Segundo, porque cada fruta requiere un tratamiento e incluso dependerá del grado de maduración al que haya llegado antes de caer en mis manos. Así pues, miro de qué fruta se trata, qué cantidad de azúcar tiene de manera natural y, según vea, la preparo de una manera u otra y tengo que decir que siempre me han quedado buenísimas, aunque, con el tiempo y la experiencia, van incluso mejorando. A ver qué te parece esta mermelada de albaricoques y lima.

Mermelada de albaricoques y lima

Mermelada de albaricoques, vainilla y lima

[icon_list_item icon=’fa-long-arrow-right’ icon_type=’transparent’ icon_color=» icon_top_gradient_background_color=» icon_border_color=’undefined’ title=» title_color=» title_size=»] INGREDIENTES:

  • 1 kg de albaricoques maduritos, bien lavados y sin el hueso
  • 30-35% azúcar
  • el jugo de una lima pequeña y su ralladura (no olvides lavarla muy bien antes de rallarla)
  • una cucharadita de pasta/extracto de vainilla o, en su defecto, las semillitas de 1/2 vaina de vainilla

 

[icon_list_item icon=’fa-long-arrow-right’ icon_type=’transparent’ icon_color=» icon_top_gradient_background_color=» icon_border_color=’undefined’ title=» title_color=» title_size=»] ELABORACIÓN:

1º) Coloca las mitades de albaricoques en una cazuela baja y de gran diámetro. Cubre la fruta con el azúcar, la vainilla, el jugo de la lima y su ralladura. Deja que repose unos 30 minutos y se impregne del azúcar, la vainilla y la lima.

2º) Enciende el fuego a 6 de 10. No remuevas la fruta. Deja simplemente que se vaya fundiendo el azúcar y la fruta, ablandándose. Cuando el azúcar esté completamente líquida, remueve un poco y baja el fuego a 5 de 10 o, incluso, a 4 de 10. No tapes la cazuela, remueve de vez en cuando y deja que la fruta y el azúcar vayan convirtiéndose en un puré. Al principio estará muy líquido, pero en unos 35-40 minutos habrá reducido un 30-35% y espesado considerablemente. ¿Cómo saber que ya está lista? Echa un pizquito de mermelada en un plato muy frío y si la mermelada se coagula y no se desliza por él, estará lista. También vale que midas su temperatura: unos 108ºC suele ser la temperatura exacta para la cocción de la mermelada, aunque creo que yo solo lo he hecho una vez. Ya sabes que soy un poco rebelde para esas cosas. La mermelada espesará aún más al enfriarse, así que tenlo en cuenta.

Mermelada de albaricoques y lima

¿Has visto qué espesita es mi mermelada? Pues es solo fruta, azúcar, vainilla y jugo de lima. Sin coagulantes artificiales, ni pectinas añadidas.

 

A tener en cuenta:
  • Las mermeladas hechas con frutas con poca pectina, como es el caso del albaricoque, son algo difíciles de espesar. Hay quien le añade pectina en polvo, pero yo me niego a añadir extras de esa clase, porque entonces preferiría comprar una buena mermelada industrial. ¿Cómo supero el obstáculo? En primer lugar, no le quito la piel a la fruta. En segundo lugar, añado un cítrico, como, en este caso, la lima, pues reacciona con el azúcar y la fruta, formando una especie de gel y ayuda a la coagulación. En tercer lugar, uso siempre una cazuela bajita y muy amplia, para que el agua se evapore más fácilmente. No intentes añadir más azúcar pensando que así espesarás más, porque, al contrario, te saldrá una sopa de albaricoques. Este es mi método. Si tú ya tienes uno propio que te funciona, ¡estupendo!

 

  • Si vas a envasar la mermelada, mi consejo es que emplees tarros pequeños. Siempre es más efectiva la mermelada casera en cantidades moderadas. Nunca debes perder de vista que es una mermelada casera, sin químicos añadidos. Mientras antes te des cuenta de ello, antes aceptarás que todo tiene sus pros y sus contras. ¿Cómo envasar? Yo lavo muy bien los tarros y sus tapas, con agua y jabón. Luego los hiervo en el microondas (ojo, las tapas, no) o en una olla. Los saco con cuidado del agua hirviendo y los pongo boca abajo en un paño de algodón limpio. Cuando tengo hecha la mermelada y sin perder ni un minuto, lleno los tarros con ella intentando no manchar la boca de los mismos, tapo fuertemente y coloco los tarros boca abajo de nuevo, esta vez para hacer el vacío, y no los toco hasta el día siguiente. Si prefieres el método de volver a hervir los tarros cerrados en una olla, es otra opción perfectamente válida, pero no te olvides de colocar un paño en el fondo de la misma para que los tarros no se rompan..

 

  • Esta mermelada tiene un maravilloso sabor a albaricoque, es muy delicada por el ligero aroma de la vainilla y con un toque cítrico alegre y atrevido. Es una delicia para acompañar queso fresco, requesón o un yogurt natural sin edulcorar. Si le añades un toquecito de pimienta negra al queso fresco, es para morirse de gusto.

 

8 Comentarios

  1. reyes herrera

    yo quierooooo que pinta más estupenda y que fotos me encanta

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  2. Natalia

    Lau concuerdo contigo en la cantidad de azúcar, la fruta ya trae y la cantidad que le pones es más que suficiente en sabor y para su conservación. En cuanto a la pectina opino lo mismo, yo lo que hago a veces para ayudar a espesar es adicionar 1 manzana rallada, la manaza es de las frutas que más pectina tiene, que se disuleve y le ayuda a dar esa consistencia de mermelada. Muy buenos los consejos que das de hacerla en un sartán bajito y amplio, lo intentaré. Por lo demás creo que te ha quedado de maravilla, Y que bendición tener fruta de verdad como dices, porque nos han acostumbrado a hacerle bullying a la comida, ante cualquier picoteo, o «defecto» la desechamos cual patitos feos, siendo éstas las mejores frutas.

    Un beso y me encanta leerte.
    saludos

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    • Laube Leal

      Muchas gracias, Nati. Me alegra que te haya gustado. El truco de la manzana lo he hecho alguna vez con alguna mermelada, pero con las de albaricoque nunca me ha hecho falta. Queda siempre bien sin trastear mucho. 😉

      Lo de la olla, cazuela, sartén bajita lo aprendí hace un par de años y funciona. Se hace muchísimo antes.

      Tienes toda la razón… «Bullying a la comida». Lo has expresado a las mil maravillas.

      Gracias por pasarte y contarme tus impresiones. Besitos

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  3. Laura Selene

    A mi me has convencido, en cuanto la tenga te cuento. Bizz.

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  4. Andrés

    Hola Laura
    Disculpa, pero tu concepto de la mermelada con poca azúcar es equivocado y además veo que se repite en muchísimos blogs, por eso me he atrevido a comentar.
    Si una mermelada resulta excesivamente dulce no es por que la receta emplee el mismo peso de azúcar y de fruta, la razón es porque la acidez no es la correcta.
    La mayoría de las personas que preparan mermeladas, corrigen la acidez al ojo, añadiendo zumo de limón según gusto personal o capricho. Esto no es así, la mermelada debe tener una determinada acidez y la cantidad a añadir de zumo de limón varía según la fruta y su grado de maduración.
    Además, permíteme demostrarte (a ti y a muchas personas que comparten el concepto de que una mermelada con poca azúcar es mejor) que la cantidad de azúcar que lleva tu mermelada es exactamente igual a la que obtendrías utilizando 50% fruta, 50% azúcar.
    La diferencia entre una y otra, es que tu elaboración lleva mucho más tiempo (mencionas algo de 40 minutos hirviendo), con lo cual pierdes sabor, aroma y además consumes más electricidad o gas.
    El albaricoque tiene un 86% de agua, por tanto tu receta lleva 860 gr de agua de la fruta. Si la mermelada está lista a los 108 ºC, eso significa que su porcentaje de solidos en la mermelada terminada es aproximadamente un 68%
    Tus sólidos provienen de la fruta, 140 gr (100-86= 14%) y del azúcar 350 gr (35%) en consecuencia has obtenido =(140 + 350)/0,68 = 490/0,68 = 720 gr de mermelada.
    Esos 720 gr de mermelada contienen los 350 gr de azúcar que utilizaste en tu receta (el 50 % de tu producto final)
    Como puedes notar es lo mismo, solo que demoras más en la preparación porque tienes que evaporar mucho más agua para llegar al punto final

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    • Laube Leal

      Hola Andrés. No soy tan experta como tú en mermeladas y no voy a discutir aquello en lo que no estoy tan puesta. Además, me han gustado tus explicaciones. Sin embargo, déjame contarte mis experiencias con las conservas de frutas.

      Yo hago mermeladas por dos razones fundamentales: porque tengo excedente de frutas y hay que aprovecharlas y porque no soporto los sabores dulces de las mermeladas industriales. Cuando empecé a hacer mermeladas, las hacía como señalan los recetarios: 50%-50%. Ciertamente se hacían más rápido, pero el dulzor, para mi paladar, era excesivo. Como ya he comentado, no me gustan las cosas muy dulces. De hecho casi no como cosas dulces y menos compradas por el asunto «dulzor». No restrinjo el azúcar en las conservas porque considere que el azúcar sea mala per se (que lo es y hay que decirlo), es que a mí no me gustan las mermeladas dulzonas.

      Yo he probado a hacer las mermeladas de las dos maneras y no me gustan al 50%-50% y como tengo la suerte de que no me cuesta ponerme a hacerlas caseras, las hago a mi gusto. Que deban hacerse de una determinada manera no entra en mis «procederes». Queda bien en los libros, pero yo la hago como me sabe mejor.

      En cualquier caso, se agradece el despliegue de conocimientos teóricos.

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