La puerta verde

 

Me dijeron que no entrase y yo no hacía más que mirarla. Siento debilidad por las puertas. Y por el verde. ¡Maldita la hora en que me dijeron que no entrase! 

Soñaba con ella. Con la puerta verde. Pensaba en ella a cada momento: mientras trabajaba en esa odiosa oficina blanca, al volver a casa en el metro, cuando hacía cola en el supermercado. La puerta verde ocupaba muchas horas de mis pensamientos. ¡Maldita la hora en que me dijeron que no entrase!

Imaginaba lo que habría detrás. Tras la puerta verde. Daba de comer a mi hija y mi mente recorría el camino entre mi casa y ella. La miraba desde la ventana al levantarme cada mañana y al acostarme cada noche. ¡Maldita la hora en que me dijeron que no entrase!

Al pasar por delante, me giraba para escudriñarla. Infinidad de historias retozaban en mi cabeza. ¿Qué encontraría al traspasar su umbral? El umbral de la puerta verde. ¡Maldita la hora en que me dijeron que no entrase!

Era una tortura. Quería saber y sabía que no debía ir más allá. La curiosidad estaba comiéndome por dentro. Una necesidad casi primaria me empujaba hacia la puerta verde. No podía más. ¡Maldita la hora en que me dijeron que no entrase! 

No pude más. ¡Maldita la hora en que me dijeron que no entrase!

 

11 Comentarios

  1. Maripaz

    Hola laube,
    Pero ¿que hay detrás de la puerta?, no puedo, no puedo, me como las uñas, yo me imagino que un jardín espectacular y encantado del que no se puede escapar…. 🙂 precioso corto, me ha encandilado como el del gato, pero te dejan un regustillo

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    • Laube Leal

      jajajajajajaja ¿Qué te parece a ti que hay, Maripaz? Sabemos que el/la protagonista quiere saber qué hay y genera un mundo en su cabeza. Pero, ¿crees que lo ha terminado sabiendo? En caso afirmativo, ¿crees que se arrepiente de saberlo? ¿Qué cosas sabemos con certeza y cuáles quedan a nuestra propia imaginación?

      Me alegra saber que te ha gustado y, sobre todo, te ha generado dudas, inquietudes, regustillo… ¿Qué final le pondrías tú? ¿Explicarías más o lo dejarías a gusto del lector? ¿Es la puerta verde algo más que una puerta verde?

      Besitos y gracias por pasarte a comentar. Me encantan los comentarios de los lectores.

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  2. Ana

    Hola Laura,

    A mi tb me ha gustado. Genera inquietud y curiosidad. A todos nos ha pasado, querer cruzar una puerta aunque sabemos que no debemos…y cuánto hay en nuestra imaginación que nos impulsa a ello.

    Pero es que nuestra mente es mala, nos engaña y manipula a veces…

    De todos modos, cuenta que pasó, que vio…

    Besosss

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    • Laube Leal

      jajajajajajaja Eso queda a la imaginación de cada uno. ¿No tenemos todos nuestra propia puerta verde?
      Gracias Ana. Muacccccccccccc

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  3. Victoria Casas

    No pudo mas la protagonista…y? cuando no pudo mas que hizo?? entró o salió corriendo?
    ¡No vale dejar a medias!

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    • Laube Leal

      jajajajajajajaja ¿Tú qué crees? ¿Qué sentiste al final…? ¿Cuál es el pálpito que te dio?
      🙂

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  4. Cristina Munguía

    Chacha, dale una patada a la puerta!!!! 😀

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  5. Sonsi

    Increíble lo que puedes decir con tan pocas palabras.

    Cuando se nos prohíbe algo, sentimos que están limitando nuestra libertad y eso nos provoca rechazo. Tenemos la necesidad de conocerlo y valorarlo por nosotros mismos.

    Creo que tras la puerta no había gran cosa, La última frase me ha dado la sensación de decepción… ¿Y para encontrarme ésto he estado comiéndome por dentro?

    Mis felicitaciones, amiga.

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    • Laube Leal

      Lo maravilloso de los relatos cortos es que tienes que contar «grandes historias» con pocas palabras. No es sencillo, pero siempre me ha divertido mucho. Además, últimamente esos relatos me los sugieren imágenes y me encanta. Salen solos.
      🙂
      Gracias Sonsi. Me encanta que te haya gustado.

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  6. Mina Ortiz (Mortiz)

    Ayyyy Laura, me gustan todos tus relatos, pero sin duda, me ha fascinado éste, porque me he visto en él. La rutina del trabajo, tu casa, tus hijos…en fin, que esa puerta verde, yo la imagino casi a diario y, quien me dice que no entre, no es ninguna persona, si no mi propia consciencia, porque lo que hay detrás de ella es todo tan maravilloso… no hay problemas, no hay tristeza, no hay lucha. La puerta verde es mi salida, mi escape…es querer dejarlo todo y cruzar la puerta verde, pero me conformo con imaginármelo de vez en cuando..
    ¡Buenísimo relato Laura! 😉

    Muackisssss

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