Hablar bien: ¿sabes cómo debes hacerlo?

 

Probablemente has leído el título de este post y has pensado: «menuda sandez». La mayoría de la gente cree que habla bien, que se expresa de modo que los demás entienden lo que dicen, pero lo cierto es que eso es una mera creencia que, en muchísimos casos, no se acerca siquiera a la realidad.

El objetivo del lenguaje no es otro que comunicar: comunicar de manera objetiva un hecho (lo que debería hacer, por ejemplo, el lenguaje periodístico) o hacerlo de manera emocional (es la meta de la Literatura). En consecuencia, y como dice Julio G. Pesquera en «Las buenas palabras, Manual del lenguaje hablado y escrito«, «para hablar bien, lo primero es tener algo que decir«. Repito, el lenguaje existe por la necesidad de comunicar algo. Si no hay hecho que transmitir, el silencio es mucho más oportuno y muchos pecamos de hablar sin nada que decir, por el mero hecho de abrir la boca y evitar silencios un tanto incómodos. La próxima vez que vayamos a hablar sin nada que contar, pensemos en el dicho «por la boca muere el pez«.

¿Qué otras características se requieren a la hora de hablar bien? Según el mismo Julio G. Pesquera, deberíamos hablar de la siguiente manera:

con naturalidad: sin afectación, huyendo de esfuerzos especiales. Te recuerdo el post «Escribe de manera natural» que respalda esta afirmación respecto de escribir. Hablar y escribir son dos caras de una misma moneda.

con propiedad: llama a las cosas por su nombre, con su sentido más literal. Otro dicho muy castellano dice: «al pan, pan y al vino, vino«. Huyamos del exceso de ironía, pues no nos hace más listos.

con precisión: evita los rodeos. Ve al grano. Lo que puedas decir en dos frases, no lo digas en diez. No aburramos a quienes nos escuchan.

correctamente: evidentemente, para ello, hace falta tener una mínima cultura general y lingüística. Si no sabemos de algo, no queramos parecer que somos expertos, porque se notará. Usa solo las palabras que conoces.

con adecuación al auditorio: observa a tus oyentes y emplea un registro o nivel de lengua que puedan entender. Si vas a una conferencia para médicos, utiliza el lenguaje específico, pero no lo hagas si tu público no está especializado en esa rama de la Ciencia.

Y ahora que has leído este post, ¿crees aún que es una sandez y una perogrullada? ¿Qué opinas sobre tu propia manera de hablar? ¿Y sobre la de nuestra sociedad en general? 

Espero tus impresiones. Gracias por participar.

 

6 Comentarios

  1. Cristina Munguía

    Hola Laura,

    No pensé que fuera una sandez tras leer el título, en absoluto. Me hice una idea de qué hablarías y acerté. Personalmente he de decir que tengo un alto nivel de empatía a la hora de explicar algo a otra persona, es más fácil hacerte entender de ese modo. En el día a día he aprendido o más bien estoy en proceso de cuidar más mis palabras, porque una mal elegida requiere mil para ser corregida porque queda a fuego en el oyente. Los matices son como la sal en los platos, lo que le da el toque justo de sabor o en este caso de sentido. Y como bien dices, nuestro auditorio: no olvidar con quién y cuándo hablamos.

    La sociedad en general creo que está dejando a un lado el cuidado del lenguaje. Se tiende a usar las mismas palabras, a descuidar la corrección en estructuras y ortografía. En redes sociales a veces debo leer varias veces el texto para entenderlo, ya no solo por mala ortografía sino por falta de comas, puntos y tildes. En ocasiones directamente lo ignoro. No me merece la pena el esfuerzo.

    Un abrazo

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    • Laube Leal

      Coincido de pleno. Has dado en el clavo y tú, por tu trabajo, sabes bien lo que puede suponer elegir mal las palabras. En cualquier caso, creo que todos deberíamos ser mucho más conscientes de que una buena y correcta comunicación es imprescindible para las relaciones interpersonales. Yo, después de muchos años en profesiones en las que la comunicación es esencial (en un sentido o en otro), he llegado a la conclusión de que mientras más claramente hablamos, menos desconfianza generamos. Es cierto que nos puede costar algún amigo, cliente o conocido, pero, cuando hablamos con propiedad y adecuación, no engañamos a nadie. El que se queda, sabe por qué lo hace.

      Gracias por tu opinión. Es muy valiosa para mí. ¡Y lo sabes!

      Muacccccccccccc

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  2. Manuel Santana Ramos

    Yo tampoco pensé en que fuese una sandez. Por mi profesión he experimentado todo lo que has descrito en el post y tengo muy claro que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Corto y conciso. No soy persona de muchas palabras y prefiero callar y escuchar, Por eso no tolero a la gente que se repite una y otra vez y da muchos rodeos para llegar a una conclusión a la que, por lógica o puro aburrimiento el oyente ya ha llegado.
    Conozco unos cuantos que tardarían la mitad de tiempo en dar una clase o taller de fotografía si hablasen clarito clarito, como dicen nuestros mayores 😉
    Sí, lo sé: soy un bicho, pero no tengo pelos en la lengua.
    Ni en el teclado 😀

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    • Laube Leal

      Menos mal que no tienes pelos tampoco en el teclado. 😉

      Es una frase que muchos nos podríamos aplicar, Manolo: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Tiene sus años, pero está de rabiosa actualidad.

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  3. ivan alonso jimenez

    Hola Laura!!¡¡¡¿una sandez?!!!En absoluto…y mucho menos en profesiones como las nuestras que como tu dices,de un modo u otro,afecta directamente en el resultado…Si supieras cuantos discursos distintos debo tener para vender el mismo electrodomestico!!!Y aun asi…a veces me da la impresion que hablo con un muro o que me expreso en chino-mandarin…Y aunque a veces las vicisitudes del trabajo me obligan a decir las cosas de una manera determinada por cuestiones meramente laborales…siempre les doy mi punto….jajajaja!!!!(basicamente hago y vendo lo que me da la gana….y de momento no me va tan mal….jajaja!!!!)
    Pero si…muy interesante lo que explicas….lo comparto en mi muro…ok??

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    • Laube Leal

      Te creo, Iván. Las empresas siempre han tenido (y tendrán) «guiones» para sus comerciales. Son palabras y frases estratégicas, como, por ejemplo, usar las frases siempre en afirmativo y lo menos posible en negativo. Buffff… Las del sector seguros es una lista interminable (y de lo más aburrida y desfasada).

      Besitos

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