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Migliaccio napoletano

Migliaccio napoletano para celebrar el Carnaval

Migliaccio napoletano. Sí, sí… ¿Y eso qué es? Es un dulce italiano, de Nápoles para más señas, que se hace durante la época del Carnaval. Como en España las tortillas de calabaza, los buñuelos, las filloas, las orejas, la leche frita o muchas otras delicias de nuestra geografía.

¿Y por qué no hacer las típicas tortillas de calabaza canarias y dejarme de rollos y experimentos? Pues porque me encanta hacer cosas de todas partes del mundo y, además, tenía en casa una tarrina de ricotta y me apetecía usarlo en alguna golosina. Ahora ya sabes uno de los ingredientes del migliaccio napoletano: el ricotta.

He de decir que me ha resultado un dulce de textura y sabor sorprendentes. De hecho, mi familia me ha pedido que no haga como siempre; que hago un dulce una vez y ya no lo repito más (salvo los queques normales y el brownie). Lo cierto es que el migliaccio está riquísimo, es muy fácil de hacer y su textura es maravillosa.

¿Y por qué repito tanto lo de la textura? Porque, si puedes fijarte bien en el corte, es fina y un tanto granulosa al mismo tiempo debido al ingrediente estrella de esta receta italiana: la sémola de trigo.

Así pues, el migliaccio napoletano es un dulce de Carnaval cuyos ingredientes principales son la sémola y el ricotta.
El migliaccio napoletano es un dulce italiano que me ha resultado todo un descubrimiento. Fíjate en la textura jugosita y ligeramente granulosa de su interior. ¡Tienes que probarlo!

INGREDIENTES (para un molde desmontable de 20 cm de diámetro)

  • 85 g de sémola de trigo de grano duro
  • 250 g de ricotta
  • 250 g de leche entera
  • 3 huevos grandes
  • 140 g de azúcar blanquilla
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 100 ml de grappa
  • 75 g de fruta desecada y/o confitada en trocitos (arándanos, jengibre y orejones)
  • sal marina fina
  • mantequilla y harina para engrasar y enharinar el molde
  • 2 cucharadas de azúcar morena para quemar

ELABORACIÓN

1º) Preparar la masa principal. Calienta la leche, con la sal y la sémola. No dejes de remover hasta que consigas una especie de papilla espesa. Hazlo a fuego medio para que no se pegue al caldero. Añade la pasta de vainilla y el azúcar y remueve para integrar. Deja que enfríe casi por completo.

2º) Turno del ricotta. Bate el ricotta hasta que no queden grumos y esté muy liso y aireado.

3º) La primera mezcla. Junta el ricotta y la masa de sémola. Añade un pizco de sal y remueve bien.

4º) Y ahora los huevos… Añade los huevos de uno en uno. No añadas el siguiente hasta que el anterior no está completamente integrado.

5º) ¡Ya queda poco! Vierte la grappa y los trocitos de fruta desecada enharinados para que no se vayan todos al fondo. Remueve con la lengua de silicona teniendo mucho cuidado. Dos o tres movimientos envolventes serán suficientes.

6º) Un buen rato de horno. Engrasa el molde y enharínalo. Vierte la masa en el centro del molde y deja que ella misma se acomode. Hornea durante 50 minutos a 170ºC. ¡Sin aire! Comprueba que está hecho pinchando con un palito de madera en el centro. Si sale limpito, ya puedes sacarlo del horno. Si no, dale 5 minutos más y vuelve a comprobar.

7º) Deja enfriar completamente antes de desmoldar.

8º) Esparce el azúcar morena por encima de la tarta y quémala con el soplete para que se caramelice.

Esta receta está sacada, aunque ligeramente variada, de Bavette, de Ettore Cioccia, a quien admiro por su exquisito trabajo. Lo consulto mucho en recetas de este tipo, aunque reconozco que ni me salen como a él, ni me esmero como él. Ya sabes que yo soy un poco bruta con la repostería. Perder el tiempo con filigranas dulces no va conmigo, lo que no obsta a que me parezcan obras de arte comestibles.
A tener en cuenta
  • En la receta de Bavette se sugería el uso de limoncello y, a pesar de que lo suelo tener en casa, esta vez no fue así. En su lugar empleé grappa. Me gusta mucho la grappa o el orujo para la repostería.
  • Reduje el uso de azúcar blanquilla, porque el jengibre era confitado y ya estaba bastante dulce.
  • En la receta original y en las que he visto por ahí, emplean azúcar glass para espolvorear por encima. Sin embargo, a mí la tarta de queso me chifla con una capita de azúcar bastante quemadita por encima. Elige lo que tú prefieres.
  • He visto muchas recetas sin la fruta confitada o desecada en el interior. En esto quise ser respetuosa con la original y, además, tengo constancia de que a los napolitanos les gustan mucho las frutas confitadas.
  • Bavette indicaba 40 minutos de horno. Yo necesité 50 minutos.
  • Este dulce puede gustar mucho a los locos de las tartas de queso, pero yo creo que también encantará a quienes tienen gustos clásicos y a quienes les gusten mucho los postres con textura. Puede parecer muy dulce, pero yo que no soy amante de los sabores dulces, te diré que es una tarta que hay que hacer y probar para darse cuenta de las delicias que pueden hallarse también fuera de nuestras fronteras.

5 Comments
  • Marhya
    Posted at 11:19h, 05 febrero Responder

    No lo conocía, pero tiene una pinta buenísima. Lo probaré un día que cocine para muchos, porque mi marido con come queso y yo soy glotona, pero no para comerme uno entero jejeje. Y tiene todo para gustarme.
    Feliz día.

  • Marc Llambías
    Posted at 12:19h, 05 febrero Responder

    Pues he de comentar como buen degustador que fuí de este dulce, QUE ESTA BUENISIMO, NO ESO NO, LO SIGUIENTE.

  • Sara Angela Costantino
    Posted at 16:23h, 05 febrero Responder

    Quiero hacerla a tu manera.. Però sabes que tengo sempre que ponerle mi toque.. Añadiré trocitos de chocolate negro

    • Laube Leal
      Posted at 13:43h, 18 febrero Responder

      Claro, Sara. Lo bueno de las recetas de los demás es pillar la idea y, luego, adaptarla a los gustos particulares.
      Muaccccc

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