Un delicioso plato de col y pollo salteados

Col con pollo: procesos gastronómico y fotográfico de un plato

 

Esta receta va a servirme para ilustrar dos cuestiones que hacía tiempo que quería comentarte. Por un lado, mi necesidad casi patológica de hacer comidas que no me lleven más de treinta minutos en la cocina y, si es menos, mejor. Por otro lado, una inclinación cada vez mayor por las fotografías con una simplicidad visual casi absoluta y, por lo que he apreciado, no soy la única a la que le está sucediendo esta transformación o evolución.

No te miento, ni exagero, cuando te digo que lo que tengo en la nevera es lo que normalmente decanta lo que haré de comer durante la semana. Sí, has leído bien: lo que tengo en la nevera. El fondo de despensa es imprescindible, pero los alimentos frescos y perecederos son los que marcan mi agenda de comidas semanal. En esta ocasión fue una preciosa col la que dictó lo que iba a cocinar e imaginarla cocinada y emplatada cerró mi decisión de cómo quería mostrarla. Dicho y hecho. Me puse al lío.

Abro la nevera y veo una preciosa col comprada un par de días antes. No sé si te he dicho que me encanta la col. Quizás tú la llames repollo. Da igual. Lo importante es que es una delicia y se puede cocinar de muchísimas maneras. En puchero está rica, pero salteada te hace ver el cielo. ¿La cocino sola? ¿Con otras verduras? Tenía claro que quería saltearla y la col salteada con un toque de ajo, jengibre y salsa de soja sabe de maravilla. Hacía más de un mes que no comía pollo y pensé que le quedaría genial una pechuguita de pollo cortada en tiras. Casualmente tenía una en el congelador y la había sacado y puesto en la nevera la noche anterior. ¿Qué más…? ¡Algo verde y muy crujiente! ¡Tirabeques! Me ha dado por los tirabeques. Me comería un saco de tirabeques crudos como si fuesen pipas. Bueno, eso es: ya tenemos la receta.

Un delicioso plato de col y pollo salteados

Col con pollo

 

INGREDIENTES (para 2 personas):

  • 1/3 de una col (unos 300 g de col cruda)
  • 1 pechuga de pollo
  • un manojito de tirabeques
  • 4 dientes de ajo
  • un trozo de 2 cm de jengibre fresco y pelado
  • 2 cucharadas de salsa de soja baja en sal
  • 1 cuharadita de granos de comino
  • pimienta negra molida
  • sal marina gruesa
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo (si no tienes, mejor alguno vegetal)

 

ELABORACIÓN:

1º) Corta la col en tiras finas. Normalmente uso la mandolina, pero esta vez, ni la saqué. Corté la col a cuchillo. Sumérgela en agua durante 3 minutos. Desecha el agua y escúrrela bien.

2º) Corta la pechuga de pollo en tiras largas y delgadas. Calienta una sartén grande y añade una cucharada de aceite y las tiras de pollo. Saltéalas a fuego fuerte durante 2 minutos. Añade la salsa de soja y continúa salteando hasta que el pollo esté hecho y haya absorbido toda la salsa de soja. Retíralo de la sartén completamente y resérvalo.

3º) Añade la otra cucharada de aceite a la sartén y los dientes de ajo majados junto con el comino, el jengibre y un poquito de sal gruesa. Rehógalos unos segundos y añade la col cortada. Cocínala a fuego fuerte unos 3 minutos, hasta que empiece a dorarse. Baja un poco el fuego (a 7 de 10) y continúa salteando sin dejar de remover durante 3 minutos más.

4º) Lava los tirabeques y retírales el hilillo de la vaina. Incorpóralos junto con las tiras de pollo a la col y rehoga 2 minuto más a fuego medio-alto.

5º) Rectifica de sal si lo consideras (no olvides que lleva salsa de soja y ya es suficientemente salada) y añade pimienta molida al gusto.

6º) Sirve la col con pollo muy caliente en una fuente honda.

Un delicioso plato de col y pollo salteados

Una vez terminada de cocinar la col con pollo y servida en una fuente o en un bol grande, en mi caso de color rojo carmín, la foto no podía hacerse de rogar y la comida no podía enfriarse. Ya tenía reparada una pequeña mesa cubierta con un mantelito de algodón de color crema, colocada cerca de la ventana. El cielo estaba cubierto por una delgada capa de nubes blancas, pero había una luz muy bonita. Coloqué un reflector sobre una silla al otro lado de la mesa, la cual quedó entre la ventana y el reflector. De este modo, conseguí que reflejase más la luz sobre el lado del plato más apartado de la ventana y, así, evité que aparecieran sombras. En otras ocasiones me gustan las sombras, pero para este plato, quería una luz cálida pero intensa y un ambiente sencillo y hogareño. Las sombras no me interesaban.

Disparé con mi 50mm. Las dos primeras fotos se hicieron con trípode y temporizador. La última, a mano y con una apertura de diafragma grande para mostrar mucho desenfoque trasero y una profundidad de campo muy pequeña. Dos tomas cenitales y la última con un ángulo ligero sobre la horizontal del plato; lo justo para que no se viera nada por detrás de aquel, más que el mantelito de color crema. Hice ocho fotos. Ni una más. Ya ves que me quedé con tres.

En cuanto a edición, todo muy sencillo y sin misterio. Antes, el revelado: mínimo, solo algo de contraste. Luego, un poco de sobreexposición para dar importancia a la luz y a los intensos rojo y verde y finalmente un cambio de tonalidad que vira al amarillo para dar sensación de calidez y de hogar.

¡Listo! En menos de treinta minutos, plato cocinado, servido y fotografiado. Te prometo que es así y si yo puedo, tú también.

  ¿Qué te ha parecido este post? ¿Te gustaría que hiciera más como este para explicar el proceso de fotografiar y no solo la elaboración de la receta? ¿Lo recomendarías?

 

Laura León Álvarez
laubelealcontenidosyfotografia@gmail.com

Copywriter y fotógrafa freelance. Cuento historias con palabras e imágenes entrelazadas.

7 Comentarios
  • Ana Rivero
    Publicado a las 16:50h, 29 mayo Responder

    Pues si, lo recomendaría Laura!
    Yo no me pongo un tiempo para cocinar, pero es cierto que meditando y visualizando acorto mucho el tiempo. Yo también preparo todo lo que “llevará” la foto, mientras cocino. Así no pierdo tiempo!
    Mientras te leía, me veía a mi misma en ese proceso!
    Me ha encantado!

  • Marhya
    Publicado a las 18:02h, 29 mayo Responder

    ¡Que pintaza! Y esos tirabeques tan bonitos, madre mía….
    Besos.

  • Mon
    Publicado a las 19:15h, 29 mayo Responder

    A mi me encanta la col y más frita, como a ti. Así con el toque oriental de la soja y el jenjibr tiene que estar buenísimo. El complemento del pollo y los tirabeques… ideal …me gusta esta receta.
    Un día muy adecuado para esa receta…… unas fotos muy bonitas.
    Muchos besos preciosa!

  • Mina
    Publicado a las 22:46h, 29 mayo Responder

    Como receta, platazo. Las verduras con algo de proteína me pirraaaaa.

    Las fotografías son increíbles. Escoger el plato rojo para los colores de la receta, ha sido muy acertado.

    Tengo pollo y una col, pero no tirabeque. El Miércoles compro y ya tengo receta para la semana que viene.
    Cocinar, comer y pintar ;.)

    Sí me ha gustado, sí, haz más posts así y, sí, claro que lo voy a recomendar.

    Muackisssss

  • Eniko Ostafi
    Publicado a las 23:29h, 29 mayo Responder

    Hola Laurita.
    En la cocina Rumana se cocina mucha col. La forma que más se utiliza es la col en salmuera o chucrut como mejor se conoce. Después esta crudo en ensaladas. Tan rápido de preparar fácil y delicioso. Puedes cortarla en julianas finas y añadir zanahoria rallada comino en polvo, sal y pimienta. Regar con aove y chorrillo de vinagre blanco, umm. Después la cola dulce, que se cocina muy parecido a lo que tu nos enseñas,cn pollo o bien se puede acompaña con codillo ahumado y añadirle salsa de tomate con eneldo, umm y otra vez ummmm
    Una buena y breve lección de como cocinar algo rico, y como conseguir buenas fotos.
    Un beso.
    Eni

  • meredes
    Publicado a las 07:40h, 30 mayo Responder

    Vayamos por partes, teniendo en cuenta mi poca formación en fotografía, te diré que siempre he sido más simple que el mecanismo de un botijo para todo pero, una amiga blogger me aconsejó que hiciera las fotos con más cacharritos, lo intenté en alguna ocasión y algunas no me disgustaron pero, no soy de bodegones y terminé por algo simple y como mucho alguna flor o rama.
    Por otro lado te diré que también soy de lo que hay en el frigo aunque con un poco de organización a la hora de comprar pero si encuentro algo de oferta, lo sustituyo por otro plato rápidamente.
    Y para terminar, aquí a esa col la llamamos repollo y a los tirabeques los conocemos por guisantes finos, me encantan al vapor y con un chorrito de aceite y sal, comidos como las alcachofas, estirando jeje.
    Muchas gracias por compartir tus conocimientos, estoy aprendiendo mucho y me encanta.
    Un besazo preciosa

  • Kety alvarez
    Publicado a las 09:29h, 18 junio Responder

    La recomiendo sencilla y saludable.La combinacion de la col me ha sorprendido gratamente,me la apunto

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